Hija, hace casi 15 meses que saliste de mi guatita a iluminar mi vida y a enseñarme tantas cosas. El otro día te miraba jugar con tierra en el parque, que es lo que más disfrutas, y pensaba ¿cómo pude sentirme tan sola hace unos meses? Si desde que llegaste no he estado ni un solo minuto sola!
Hoy te quiero contar las cosas a ti. De hoy en adelante este blog no será para compartir con otros lo que ha significado ser una mamá lesbiana, sino para que sea un regalo de vida, de la historia de tu vida.
Yo quise que tuvieras dos mamás pero el destino quiso que tuvieras una mamá y dos papás. Tus papás te adoran y les llena el alma. Tu papá Andrés te ama más que a nada en el mundo, te protege, te enseña cosas, lee cuentos contigo y hace voces, tú lo escuchas con atención y disfrutas, aunque a veces prefieres dejarlo solo con el cuento en la mano. Tu papá Alejandro es tu amor. Lo sigues por la casa como me sigues a mí, lo buscas y le estiras tus pequeños brazos para que te tome. Apoyas tu cabeza en su hombro y te dejas amar. Te consiente.
Y yo hija, yo soy la mujer más feliz del mundo desde el día que vi dos rallitas del positivo en el test de embarazo casero que me hice con toda el ansia del mundo sin siquiera haber esperado un atraso en mi regla.
Quiero contarte lo que eres capaz de hacer a tu casi año y medio de vida:
Caminas desde los 11 meses.
Te subes a los muebles con facilidad (y ya te has caído por lo mismo)
Te gustan las escaleras y cada día tienes más destreza para trepar por ellas.
Dices 9 palabras: mamá, papá, caca (cuando ya te has hecho), teta, globo, niño, niña, pan y agua.
Ves más televisión de lo que me gustaría y tus programas favoritos son La Casa de Mickey Mouse, la Boutique de moños de Minney y Yo Gabba Gabba.
Aplaudes
Haces cariño y dices nanai, nanai, nanai.
Nos llenas la vida preciosa!!!
Mamá.